La cara y el cuello concentran buena parte de los cánceres de piel, simplemente porque son las zonas que más sol reciben a lo largo de la vida. La buena noticia es que, detectados a tiempo, la mayoría tienen muy buen pronóstico. Soy la Dra. Adriana Cango Apolo, cirujana de cabeza y cuello, y te explico lo esencial.
Los tipos más frecuentes
No todos los cánceres de piel son iguales:
- Carcinoma basocelular: el más común. Crece localmente y rara vez se disemina, pero conviene tratarlo para que no avance.
- Carcinoma espinocelular (escamoso): puede ser más agresivo y, en algunos casos, afectar ganglios.
- Melanoma: menos frecuente pero el de mayor riesgo; requiere diagnóstico y tratamiento rápidos.
Conocer el tipo es lo que define el tratamiento de este tumor de cabeza y cuello.
Señales que no debes ignorar
Conviene consultar si notas:
- Una lesión que crece, sangra o no cicatriza en semanas.
- Un lunar que cambia de tamaño, color o forma.
- Bordes irregulares, varios colores o picazón persistente.
- Una herida o costra en cara, orejas o labios que reaparece.
Ninguna de estas señales confirma cáncer por sí sola, pero todas merecen una valoración.
Cómo es el tratamiento
El pilar del tratamiento es la cirugía: extirpar el tumor por completo, con un margen de seguridad, confirmando con el análisis del tejido que no quedan células. En el espinocelular y el melanoma a veces se estudian los ganglios del cuello.
Cuando la zona extirpada es amplia, planifico la reconstrucción para cerrar cuidando la función y la estética de la cara.
La detección temprana lo cambia todo
En piel, igual que en el resto de la cabeza y el cuello, el tiempo cuenta. Si tienes una lesión sospechosa, no esperes: agenda una valoración —presencial o por consulta virtual— y la revisamos cuanto antes.