La cirugía es el pilar del tratamiento del cáncer de tiroides. Más que extirpar un tumor, la cirugía oncológica busca un doble objetivo: erradicar la enfermedad y preservar la función de la voz y las paratiroides. Aquí te explicamos en qué consiste.

Tiroidectomía total

En la mayoría de los cánceres se realiza la tiroidectomía total: se extirpa toda la glándula. Esto permite tratar el tumor y facilita el seguimiento posterior con marcadores y, cuando corresponde, yodo radiactivo. En tumores muy pequeños y seleccionados, puede ser suficiente extirpar solo el lóbulo afectado.

Vaciamiento ganglionar, cuando se necesita

Si el cáncer afectó los ganglios del cuello —o el riesgo es alto—, se realiza un vaciamiento ganglionar: la extirpación ordenada y meticulosa de esos ganglios, respetando nervios y vasos. Es una de las partes donde más se nota la experiencia del cirujano de cabeza y cuello.

Preservar voz y calcio

Operar un cáncer de tiroides exige proteger los nervios laríngeos (la voz) y las glándulas paratiroides (el calcio) mientras se extirpa el tumor con márgenes oncológicos. Ese equilibrio entre radicalidad y preservación es la esencia de la cirugía de cabeza y cuello bien hecha.

Antes y después de la cirugía

La operación se planifica con tus estudios (ecografía, biopsia, laboratorio). Después, la recuperación incluye el control de la voz y el calcio, el inicio de hormona tiroidea y el seguimiento oncológico a largo plazo.

Decide con una segunda opinión

Antes de una cirugía oncológica, conviene tener seguridad sobre el plan. Si te recomendaron operarte por cáncer de tiroides, solicita una segunda opinión especializada —presencial o por consulta virtual— para revisar tu caso con calma.