Un bulto en el cuello que aparece desde joven, que a veces se inflama o se infecta, suele corresponder a un quiste tirogloso o a un quiste branquial. Son lesiones congénitas —presentes desde el desarrollo— y, aunque casi siempre benignas, conviene estudiarlas y tratarlas bien. Soy la Dra. Adriana Cango Apolo, cirujana de cabeza y cuello, y aquí te explico en qué consisten.
Quiste tirogloso: en la línea media
El quiste tirogloso se forma a partir de un resto del conducto por el que la glándula tiroides descendió hasta su lugar durante el desarrollo embrionario. Por eso aparece en la línea media del cuello y es característico que se mueva al tragar o al sacar la lengua.
Suele notarse en la infancia o la juventud como un bulto blando que, con el tiempo, puede inflamarse o infectarse.
Quiste branquial: a un lado del cuello
El quiste branquial también es de origen congénito, pero aparece habitualmente en el lateral del cuello, delante del músculo que va de la oreja al esternón. Puede pasar desapercibido durante años y hacerse notar al crecer o infectarse.
Por qué conviene operarlos
La mayoría de estos quistes son benignos, pero recomiendo extirparlos porque:
- Tienden a infectarse de forma repetida, y cada infección complica la cirugía posterior.
- Crecen lentamente y generan molestias o un bulto visible.
- La cirugía permite confirmar el diagnóstico con el análisis del tejido.
Cómo es la cirugía
La operación se realiza con una incisión pequeña que sigue los pliegues del cuello, buscando una cicatriz discreta. En el quiste tirogloso utilizo la técnica que retira también la porción central del hueso hioides, clave para que no reaparezca. La recuperación suele ser rápida.
Como en cualquier bulto del cuello, lo importante es estudiarlo a tiempo y no esperar a que se infecte.
¿Tienes un bulto en el cuello?
Si notas un bulto en el cuello que aparece desde hace tiempo o que se inflama, evaluémoslo con calma. Agenda una valoración —presencial o por consulta virtual— y revisamos juntos el mejor plan para tu caso.